A pesar de que los tiempos de la F1 se miden con sistemas de cómputo, con lectores ópticos y rayos láser, los relojes que se asocian con la industria automotriz son los mecánicos, de alta precisión.
Si usted se deleita con el rugido de un motor de alto desempeño o con el ronroneo del ralentí es probable que disfrute también del tic tac de un reloj mecánico porque, en el fondo, sabe que ambos ruidos son el resultado del armónico funcionar de un sistema en el cual cada parte cumple a cabalidad para que el todo sea perfecto.
El editor de la revista En Punto, es­­pecializada en alta relojería, Fe­­derico Richard, comenta que autos y relojes se encuentran, ‘porque ambas máquinas están relacionadas de mu­­chas maneras: se hacen a mano, por los mejores mecánicos y maestros relojeros; son de altísima precisión y ambas industrias, la relojera y la automotriz, buscan la excelencia y compiten por mejorar sus plusmarcas cada vez más allá. Además, tanto relojes como automóviles provienen de la fusión entre el ingenio humano y la tecnología, entre el arte y la ciencia’.
Uno de los actores más notorios de la simbiosis F1-cronómetros, porque en su mayoría éste es el tipo de reloj asociado a los autos, es sin duda TAG-Heuer. En 1964 esta manufactura lanzó el Carrera, inspirado en la famosa Carrera Panamericana, en la cual participó el argentino Juan Manuel Fangio, quien lució uno de estos modelos en su muñeca. Desde entonces esta casa relojera ha convertido a las competencias de autos en su emblema. Además, su más reciente modelo Mónaco es capaz de medir hasta una milésima de segundo, todo un logro para un ingenio mecánico y la segunda patente de exactitud de TAG, que posee también la de una centésima de segundo.
A lo largo de la historia han surgido modelos inspirados en el automóvil, como sucedió con el Rolex Daytona popularizado por Paul Newman. Steve McQueen hizo lo propio con un Heuer Mónaco en Le Mans, con tanto éxito que ese modelo es ahora de colección.
Las compañías relojeras no tardaron mucho en concluir que evocar a las grandes marcas de autos sería todo un éxito de ventas y, siguiendo los pasos pioneros de Heuer, Rolex y otras se lanzaron a ofrecer verdaderas joyas.

Chopard

Esta marca dedica una serie completa a la legendaria Mille Miglia italiana, una de las carreras de más raigambre en el mundo del auto deportivo que se originó en 1927. El recorrido de mil millas (unos 1,600 kilómetros) partía de Brescia y pasaba por Ferrara y por Roma, pero la llamada ‘la cosa più bella del mondo’ cesó en 1957. En 1977 la justa rearrancó con la exclusiva participación de modelos que corrieron en las primeras tres décadas. En 1988 Karl y Karl-Friederich Scheufele, presidente y vicepresidente de Chopard, respectivamente, decidieron participar en la carrera y patrocinarla. El Mille Miglia Gran Turismo XL posee un diseño limpio, deportivo, con numerales grande que recuerda a los relojes de los autos de aquellas décadas. La contratapa tiene grabado el mapa de la carrera y la pulsera imita la labor de una llanta Dunlop de 1960. Una maravilla cuya edición limitada y numerada alcanza hasta los US$12,000.

TAG Heuer SLR

Esta marca fue una de las primeras en asociar su nombre en serio con el mundo del auto y se man­­tie­­ne así gracias a su patrocinio para McLaren-Mercedes en la F1. Su cronógrafo SLR simula tomas de aire, las esferas horaria y mi­­nutera parecen los relojes de un carro y su volante gira a 36,000 vibraciones por hora, para lograr una precisión de una décima de segundo. No se preocupe, para comprarlo necesita llevarse el Mercedes SLR (US$600,000) pero si no le alcanza, confórmese con el Carrera (US $3,300), el Mónaco Steve McQueen (US $4,600) o el Autovía (US $5,100), más accesibles por lo visto.

El Speedmaster, de Omega

El legendario modelo que utilizaron los astronautas que descendieron en la Luna ha sido elegido por el heptacampeón Michael Schumacher y con cada uno de sus palmarés la casa suiza ha lanzado una edición conmemorativa, la última, con un precio de US$5,300. Automática, limitada a 6,000 unidades, dedicada a su sexto triunfo y con el rojo de Ferrari es toda una fiesta para la vista, el oído (cuando escuche el tic-tac de este modelo sabrá por qué lo decimos) y el tacto.

Jaeger LeCoultre

Si le gusta el Aston Martin, como a James Bond, le encantará esta obra maestra. De hecho en otros tiempos Jaeger fabricó los instrumentos de medición de los Aston. Con su estilo clásico, esfera gris, alarma mecánica Memovox y numerales grandes y legibles, éste es el reloj de todo un conocedor dispuesto a pagar US$15,000 por él.

Breitling para Bentley

Grande, pesado y de rico diseño, como su con­traparte automotriz, con biseles que funcionan como reglas de cálculo y ventanas enormes para la fecha, esta masiva máquina se ofrece en acero (US$11,400) o en oro (hasta US$25,000) para lucirse en la muñeca de aquel que sepa disfrutar de las glorias del deporte motor.

Girard-Perregaux pour Ferrari Enzo Ferrari

Como el Enzo, creado para conmemorar al Commendatore, el hombre que fundó la legendaria escudería de Maranello, este reloj de US$150,000 es más que un cronómetro: posee calendario perpetuo, es decir que nunca necesitará ajustes como saltar el día de más de febrero en un año bisiesto. Tiene gran precisión debido a su diseño único de tres puentes tipo tourbillon (un mecanismo especial que evita la interferencia de la gravedad). Además, la caja está hecha con la misma fibra de carbono que usa el Enzo y tiene un motor eléctrico que le da cuerda, cuando se le coloca en un cargador especial.

Parmigiani Bugatti Type 370

El desarrollo de este modelo sigue al del Bugatti Veyron de 1,000 caballos de fuerza. Por US$200,000 lo que se obtiene es un reloj de cuerda manual, pero uno diseñado como ninguno otro antes. Según un comentarista se trata de una reinvención singular en el mundo de la relojería. Todo reloj tiene la esfera paralela a la muñeca, lo cual representa un inconveniente cuando se trata de saber la hora mientras se conduce. Así que Parmigiani hizo uno que recuerda a un motor de automóvil y lo colocó de manera que nunca será necesario desviar la vista para leer la hora. En vez de una simple y vulgar corona para recargar la cuerda, utiliza una pluma eléctrica que se inserta en un extremo de la máquina. La reserva de marcha es de diez días. El primer modelo le fue entregado al notorio fanático de Bugatti, el diseñador Ralph Lauren. Se fabricarán 50 más, en tres colores cada uno.

Oris

Oris inició su incursión en el mundo deportivo con su modelo Chronoris, allá por 1970, que hoy se produce en una versión retro. Entre sus modelos actuales destaca el creado para conmemorar el encuentro de la casa con el equipo Williams-F1: el Lefty, llamado así porque los botones están situados al lado izquierdo de la caja, lo que facilita su uso por zurdos y los protege de daño cuando un piloto lo lleva en una competencia. Además, está el Mark Webber, dedicado a este campeón, y los WilliamsF1 Team Chronograph, WilliamsF1 Day Date y el TT2 Day Date. Los precios varían de unos US$700 hasta US$2,095 por la edición especial dedicada a Ralph, hermano de Michael Schumacher.

Porsche Design Indicator

Diseñado para imitar la riqueza mecánica y el esplendor del Porsche Carrera GT, el Indicator se describe como uno de los relojes más complejos, debido a sus 800 partes móviles. Para comparar, un cronómetro normal con fases de luna posee alrededor de 185 partes y uno sencillo, de los que muestran horas, minutos y segundos solamente, unas 58, según indica el maestro relojero Fausto Ribera Enríquez. Uno de los atractivos del Indicator es que, a diferencia de otros cronómetros, en vez de tres esferas posee una pantalla digital grande, superlegible. Los mandos de la caja de titanio parecen los pedales del Carrera GT y el fondo transparente permite ver el rotor, que simula los aros de magnesio del auto. Suyo por sólo US$85,000.

Sybarite
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